martes, 14 de mayo de 2024

 

XIII    EL CULPABLE





En la puerta alta de Daroca se despidieron de Daniel y continuaron juntos Jayme y Pascual el regreso a Carinnyana. A pesar de echar de menos su aldea no querían forzar los caballos y subieron el puerto tranquilamente y en silencio. Descansaron en Las Navas para llegar a casa poco antes de ponerse el sol. A Jayme lo esperaba su mujer que nada más bajar del caballo ya le regaño por llevar las ropas nuevas como si tuvieran veinte años. Pero todo quedo en unas risas. Pascuala fue directa a casa de su hermana Marta, pues tenía una noticia importante que darle, pero la quería coger a solas. Con la escusa de tender la ropa lavada salieron al corral y allí entre susurros le dijo Pascuala –hermana he visto a tu marido en Daroca vivito y coleando. Me escondí para que él no me viera. No sé nada más, pero vivo estaba en Daroca

Me da igual Pascuala para mí murió el día que se marchó sin decir donde con la excusa de la peste.

Me alegro de que digas eso, pero comprende que yo tenía que decírtelo No tires tu vida a la basura por un cobarde.

No voy a dejar a mi marido y mi trabajo por él, ni por nadie. Ahora vete a descansar que mañana seguro que tienes mucho que contar.

Uf ni te lo imaginas


Al salir el sol ya estaba la bodega llena de amigos trabajadores. Solo faltaba por llegar Carme la viuda de Joaquim Yesolot que apareció instantes después acompañada de Isabel Tamuz.

Todos la saludaron y ella perdió más tiempo preguntándole a Pascuala por el viaje, pero La Forcana quiso esperar a estar todos para contar los detalles. Carme como siempre quiso ir al grano

Buenos días a todos antes de empezar a comentar el viaje a Calamocha quiero dar una noticia que antes de que lo sepáis por la calle os lo digo yo. Estoy embarazada

El silencio pareció eterno, ni Isabel que ya lo sabía abrió la boca

Bueno que no es ninguna enfermedad que solo estoy embarazada decir algo por favor decir algo

Andrea fue la primera en reaccionar y la abrazo dándole la enhorabuena y a continuación el resto del personal. María se quedó para el final y en el abrazo le susurro al oído –lo dijiste él día que vinimos a darte la noticia, pero por si lo habías perdido no te he querido recordar nada en estos días y la bruja de mi madre no me ha dicho nada. Mírala como se ríe ahora que sabe que estoy hablando de ella

Pasadas las enhorabuenas y los achuchones Jayme comenzó la reunión –Pascuala tiene mucho que contar y luego veremos que camino tomar pero escuchar primero

Pascuala explicó la aventura en Calamocha y dio la identidad de los más que posibles homicidas

Pero por la zona de Carinnyana no vienen a hacer tratos y ahora menos que van a venir. Yo nunca he oído hablar de “manoschicas”. Por lo tanto, hay que salir a buscarlos –dijo Miguel que no se separaba de Sancha

Buscarlos los está buscando Daniel y la aljama de Daroca en pleno. Cuando estén localizados nos pasa la información De momento esperaremos preparados Nos organizaremos por parejas con los voluntarios que tengamos

Pero todos tenemos que trabajar y esto va a durar varios días, no será ir a apresarlos y volver –Les dijo Miguel que era el más realista

Por eso voy a hablar con el jurado para que convoque el concejo y nos autoricen a salir en cuanto recibamos el recado sin tener que dar explicaciones –les aclaro Jayme que definitivamente había tomado la iniciativa –podemos formar cuatro parejas, pero en principio según la información que recibamos saldremos de a cuatro. He alquilado caballos para todos y preparemos sogas de buena calidad por si hay que poner trampas o si hay que maniatarlos.

Miguel alzó un poco la voz –bueno Jayme iras con tu mujer ¿no?, Johan con Menga y yo con Sancha y hablamos con Bartolo, que hoy no ha venido, para que vaya con Andrea. Así no dejamos paradas ni las obras ni la bodega ni las viñas

Bueno una cosa más dijo Carme –por supuesto dinero no va a faltar y cubriré los jornales de los que vayan a razón de un sueldo al día y todos los demás gastos a mi cuenta. Jayme se hará cargo de todo. En cuanto llegue el emisario de mi padre os informaré. Estar preparados.


Cuatro días con sus noches estuvieron los caballos en las cuadras de Carme Abenazar esperando la hora de salir. Por fin la mañana del cuarto día llegó el enviado de Daniel con noticias de las asesinos.

Después de movilizar a toda la aljama darocense los pudo identificar como tratantes de ganado por las sexmas del Xiloca y la Trasierra, pero además de ganado no le hacían ascos a ningún “negocio” que les dejara un buen margen ni pedían muchas explicaciones de la procedencia de los corderos. Todo esto lo supo Daniel con la información de los bajos fondos de Daroca

Igualmente, logro saber que en realidad eran vecinos de Herrera aunque solo iban allí a preparar los envíos de ganado a Zaragoza. El resto de mercancías dormía por las aldea de la sexma del Xiloca

También se enteró Abenazar de que todas las fiestas de guardar visitaban a su familia y hacían fiestas en el huerto que tenían en el río Herrera donde corría el vino y no faltaba la carne.

Con esta información Jayme y Miguel estuvieron un largo rato diseñando el plan antes de reunir al resto de amigos. Ninguno era partidario de la acción directa por lo que se trataba que montar una emboscada en un terreno ajeno para todos

Mira Jayme según tengo entendido hay una ermita en Luexma al lado del camino a Fombuena. Podemos ir allí un equipo y ver qué posibilidades nos da ese camino. Otro equipo irá hasta Herrera revisando los huertos y viendo alguna hombría donde atacar y para ver como nos podemos comunicar. Algún atajo habrá digo yo.

Bueno localiza a la gente y antes de que se ponga el sol quedamos para dar los últimos repasos

En poco rato la bodega estaba al completo. Para no llamar mucho la atención en Carinnyana Jayme propuso quedar al hacer de día allí mismo y que él se encargaría de llevar los caballos sin hacer mucho ruido y lo demás estaba todo preparado se repartieron las dos cuadrillas: una encabezada por Miguel y otra por el mismo.

Jayme no pudo pegar ojo ni dejo dormir a María por lo que de noche cerrada aún ya estaban llevando los caballos a la bodega y después haciendo fuego como era su costumbre. Al clarear el día fueron llegando aún demás, Miguel y Sancha los últimos

Miguel cada día duermes más y descansas menos, que cosas eh –le dijo Bartolo que no perdía el sentido del humor ni en las peores ocasiones

Venga vamos a lo que vamos –y arrancaron en silencio camino de Daroca y con ganas ya de entrar en juego

Llegaron a casa de Abenazar cuando ya había terminado de comer, pero aun así les sacaron cordero y pan de hogaza recién hecho. Después de un pequeño descanso se reunieron todos en el salón de los grandes acontecimientos.

Tengo noticias recientes de ayer mismo. Domingo “manoschicas” y su ayudante deben estar en estos momentos en Belchite con un ganado de unos cien corderos que van a vender para llevar a Barcelona. Tenemos dos días para preparar la detención

Si todo va bien nos sobra uno. Mañana la mitad de nosotros hará noche en la ermita de san Cristóbal y la otra mitad en Herrera a la orilla del río a esperar que pasen

Qué sencillo lo dices Miguel. A ver que dicen los demás

Que si nos sobra un día yo me lo pido para dormir –Bartolo seguía con su buen humor

Yo creo que no nos podemos confiar. Decís “esperar que pasen” pero si no los conocemos. ¿Qué vamos a hacer parar en el camino a todos que pasen y pedirles que nos enseñen las manos? Si hombre corriendo –aclaro Andrea

Tiene razón Andrea porque a lo mejor no van solos. Esperamos a dos y sin son cuatro o más –intervino María

No va a ser fácil, ya veo yo que no va a ser fácil –Les dijo Menga que no había abierto la boca en toda la tarde

Jayme intento poner orden y subir la moral –vale mañana salimos hacia Luexma para inspeccionar el terreno y buscar el más apropiado haremos noche en la ermita.

Sobre el terreno plantearemos el ataque y ahora a dormir que mañana empieza el juego –dijo Miguel –no olvidar los sacos y las cuerdas

El desconocido camino hacia Herrera se les hizo más duro de lo previsto y aunque hicieron dos paradas cuando llegaron a la altura de la ermita suspiraron aliviados, especialmente las mujeres poco acostumbradas a montar a caballo. El culo les dolía a todos y el hambre les hacía gruñir los estómagos –Bartolo saca tocino y pan que por fin paramos por hoy –dijo Jayme desmontando de su caballo. Todos saltaron a la vez de sus monturas y todos se masajearon el culo que llevaban dormido y bien dormido.

Este sitio no es bueno para la emboscada, tendremos que regresar media legua atrás y en la primera revuelta les saldremos. En esta zona más llana se podrá hacer la identificación si la luna nos acompaña aunque no sé si se atreverán a salir de noche –opino Johan, mientras daba cuenta del tocino, que de trampas y caza sabia un rato

Si pasan de día mejor así vamos sobre seguro

Después de estar todo el día en los alrededores de la ermita al caer la tarde Jayme y su equipo se adentraron en el monte donde Johan ya había colocado las dos trampas. El equipo de Miguel sin quitar ojo del camino a Fombuena siguió descansando mientras se turnaban en la vigilancia del camino. Ya asomaba el sol cuando vieron pasar el primer hombre iba a pie y nada tenía que ver con los que buscaban. Al rato vieron aparecer por detrás de la iglesia de Luexma dos jinetes, pero en la distancia era imposible saber si era “manoschicas“ con su ayudante o quién era.

Menga tuvo una idea que les aclararía en encuentro –Andrea vamos a salir las dos a caballo por el camino y ya verás como los encontramos

Joder Menga si aún me duele el culo desde ayer

Hazme caso, vamos a pasear a caballo con la camisa remangada y sin jubón ya verás como todos viandantes se paran a mirarnos y nosotras atentas a las manos y a la calva

Y cuando los veamos, como se quedarán parados, nosotras entre risas salimos a galope. Ya verás como resulta

Vale cuando los localicemos yo salgo a galope hasta el monte donde estará Jayme esperando y tú subes a la ermita para seguir detrás de ellos.

Bajaron al camino. Se arremangaron la ropa de tal manera que lucían unos muslos blancos junto a unos buenos pechos y moviéndose al ritmo de los caballos de tal manera que cualquiera que cruzara con ellas se detendría a volver la mirada y a decirles alguna barbaridad.

Llevaban así varias vueltas de la aldea a la ermita cuando por fin aparecieron cuatro jinetes. Al ver el movimiento de carnes prietas se detuvieron y justamente así pudo Andrea distinguir las pequeñas manos de Domingo. A una seña a Menga salieron a galope entre risas de los jinetes que no entendían nada. Andrea se desvió a la ermita donde ya estaban preparados, pues desde allí habían visto la jugada aunque sin entender nada. Menga casi se pasa del puesto de vigilancia de Jayme de lo que avivaba al caballo

Son cuatro, son cuatro –se bajó del caballo y se terminó  de vestir

Aún tardaron un rato en aparecer en la revuelta, pero la red preparada por Johan cayo sobre los cuatro, que en un momento se vieron maniatados y a los dos asesinos con un saco en la cabeza. Miguel y sus dos compañeros ni tuvieron que intervenir

Lo primero era interrogar a los dos desconocidos y los separaron de la pareja ensacada para que estos no oyeran nada

Quién son ustedes y adonde van. Sepan que tenemos orden de arresto del concejo de Carinnyana

Oiga ustedes se equivocan a estos dos apenas los conocemos de vista por la aldea

Somos los hermanos Perdiguero y bajamos a Daroca a comprar y con estos dos nos unimos a la salida de Herrera

Jayme tuvo una idea rápida –Bajar tú con Johan a Daroca y comprobar que dicen la verdad. Allí seguro que los conocerán y nosotros con los dos presos no iremos hacia Carinnyana. Si podéis nos alcanzaréis en las Navas que pararemos a hacer noche.

Vale aflojarle la cuerda para que puedan manejar el caballo y salimos, ya que este camino es muy malo

Ahora llegaba el turno de Domingo y su compinche

¿De dónde sois y como os llamáis? Responder rápido que llevo la soga preparada.

Yo soy Domingo Aznar de la aldea de Azuara y os arrepentiréis de lo que estáis haciendo

Y yo soy Tomás Sancho aldeano de Azuara y primo del jurado Sancho Payesa y esta broma os costará cara.

A vosotros sí que os va a costar cara, os va a costar la vida. Saca la soga María –les grito Jayme –Una muerte con otra muerte se paga –sentencio

De qué muerte está hablando –dijo Tomás sollozando, pues oía la soga correr por la rama de la carrasca –yo no he quitado la vida a nadie, yo voy todos domingos a misa. Reconozco que alguna pifia sí que hacemos pero de ahí a matar.

¿Quién de los dos compro un puñal en Calamocha?

En Calamocha compramos y vendemos muchas cosas

Mira Domingo no te hagas el listillo conmigo si quieres llegar con vida a Carinnyana-- le grito Menga en la misma cara con tanta fuerza que el preso noto el aliento a pesar de la arpillera que le cubría la cabeza

Vale, sí, compre un cuchillo que debo tener por aquí si me soltáis os lo enseño

No hará falta yo lo buscaré –María de un empujón lo aparto del caballo le quito el saco de la cabeza y junto con Andrea le rebuscaron las alforjas y la faldriquera para ver que más llevaba –pues tú dirás, pero yo no veo ningún puñal. Búscate otra excusa

Basta de tonterías Domingo tu puñal es este –Jayme abrió su mano y el puñalet relució con el fuerte sol de otoño

Domingo se derrumbó Se dejó caer en un ribazo y allí mudo estuvo durante un largo rato

Está bien fui yo, fui yo. Me pagaron treinta libras, no podía decir que no, me chantajearon. En estos negocios míos se hacen amigos y sobre todo enemigos.

Darnos un nombre y te prometo que vivirás para contarlo. Si callas iras a la horca y lo que es peor arrastraras a Tomás contigo. Mientras lo piensas vamos a montar y de vuelta a casa que queda un largo trecho

Diez leguas o más. Joder mi culo no me lo perdonará jamás – dijo Bartolo para relajar el ambiente un poco.

Pararemos en las Navas y seguramente haremos noche allí Al amanecer quiero un nombre si no, no verás la primavera. Tú decides. A y por cierto este no es tu puñal, es uno que le requisamos a un pastor de Alcañicejo, pero ha servido igualmente –le sentencio Jayme que ya había podido contener las ganas de ahorcarlo allí mismo.

El camino hasta las Navas se hizo en silencio y solo en la parada en la Huerba para dar de beber a los caballos se empezó a relajar el ambiente

La idea de quitaros la ropa ha funcionado –se reía Bartolo

A mí no se me resiste ningún hombre, que te quede claro –le dijo Andrea guiñándole un ojo –y eso que llevaba la camisa puesta que sin camisa ya ni te cuento

Al abrigo de una paridera medio hundida decidieron prepararse para hacer noche. Desaparejaron los caballos incluidos los de los reos y empezaron los turnos de guardia. Aunque Jayme y María sabían que no pegarían ojo se arroparon bajo la manta, ya que no habían hecho fuego por precaución Bartolo invito a su manta a Andrea, pero esta con una sonrisa lo rechazo –vas muy deprisa tú, no te parece, primero hay mucho que hablar Bartolico

Fue María la primera en notar el roce de los caballos moviéndose entre las carrascas. Le dio un pequeño codazo a Jayme y se incorporaron los dos dejando la manta tal cual para que en la distancia fuera difícil adivinar si había alguien o no. Despertaron uno a uno a los compañeros y haciendo la misma operación salieron a campo abierto dejando solos a los prisioneros que ahora iban a hacer de cebo.

A María y Sancha les indico por señas que fueron donde los caballos para calmarlos y evitar su salida desbocada. A Bartolo y Andrea los envió a la derecha y dejo a Menga vigilando a los reos a distancia mientras él, Jayme, controlaba el lado izquierdo. Una vez sujetos los caballos Sancha se colocó junto a Menga

Menga saco de la faldriquera su honda que había cogido por precaución y eso que hacía tiempo que no practicaba. Cargo la honda y uno, dos, tres allá va. El desconocido estaba a unas cuatro varas de Tomás el calvo cuando noto un golpe que le fracturo la tráquea impidiéndole coger aire mientras los bronquios empezaban a llenarse de sangre y tirándolo de espaldas. En la caída se dio contra una piedra con la cabeza perdiendo el conocimiento que ya nunca le volvería, ya que la falta de aire le había costado la vida.

Menga volvió a cargar la honda rápidamente y uno, dos, tres allá va. Tomas se iba a incorporar cuando la siguiente piedra donde antes tenía la oreja le dejo un surtidor de sangre. Comenzó a gritar como un cerdo. Domingo que estaba echado a su lado rodó de costado alejándose del punto de mira.

Menga volvió a cargar la honda uno, dos, tres allá va y el salteador que pretendía acercarse a Tomás por un instante se vio con tres testículos, pues la piedra se le alojó en el escroto e hizo salta un testículo por los aires antes de provocar una hemorragia masiva incompatible con la vida por más que intentara parar el chorro de sangre con las dos manos. El resto de atacantes emprendió la huida.

En ese correr sin mirar atrás el bandolero se encontró de frente a Bartolo que le descargo tal garrotazo que la abrió la cabeza en canal salpicando un líquido viscoso que le nublo la vista para siempre.

En ese momento la luna apareció entre las nubes para no perderse detalle de la pelea y esto hizo que por un instante Bartolo viera por el rabillo del ojo el reflejo del cuchillo que ya estaba en el aire y a la media vuelta le cazo un garrotazo en plena cara que le hizo perder los pocos dientes que le quedaban a la par que un grito sobrecogedor rasgo la noche y a vuelta del garrotazo le alcanzo de lleno en el entrecejo reventándole la nariz como la vejiga de un toro llena de sangre.

Los gritos cesaron y en ese momento el otro atacante aprovechando el resoplo de Bartolo fue a abalanzarse hacia él, puñal en mano, cuando un golpe seco le hizo soltar el cuchillo y el brazo le cayó a peso con el hombro con todos los huesos fracturados. La mano derecha se había levantado por última vez. Se revolvió lleno de dolor y con la mano buena intento atacar sin armas a Andrea que le  propino semejante patada en los huevos que lo tiro hacia atrás cayendo desmayado de dolor.

El último de los atacantes parecía que había logrado huir. Menga guiándose por la poca luz que ofrecía la luna cálculo sobre las cuarenta varas y sin prisa cargo la honda y uno, dos, tres allá va lanzo la piedra. Por dos dedos no fallo el tiro, pero justo en el pie que tenía en ese instante en el aire le impacto la piedra. El talón de Aquiles roto por varios sitios le dejo el pie inservible para el resto de su vida que tampoco iba a ser muy larga. Del tropezón fue a caer de morros encima de una zarza y allí quedo aullando de dolor sin poder quitarse los pinchos de la cara que ya le empezaba a sangrar

Se reunieron en torno a los dos asesinos que seguían encogidos en el suelo. Conteniendo las ganas de empredenderlos a patadas

Ahora no os reís cuando me he ido a buscar leña eh, pero bien que nos han venido las estacas de carrasca que prepare anoche y las piedras ni te cuento. A ver quién se ríe ahora ¿quién? –Les grito Menga que continuaba excitada por la pelea

La verdad es que te debemos una disculpa, pero como no sueltas prenda, Como podíamos saber lo bien preparada que estas –María fue la primera en hablar y en abrazar a Menga Beltrán. Le siguieron todos hombres y mujeres que le estarían agradecidos de por vida.

Como siempre fue Jayme quien los devolvió a la realidad

Han venido a rescatar a los reos y no han venido nuestros compañeros. Está claro que tenemos un problema. Vamos a recoger los cuerpos y luego tomaremos una decisión

Juntaron los muertos al lado de Domingo y de Tomás, que había logrado taponar la hemorragia con su camisa a modo de venda. En total solo habían sobrevivido dos asaltantes: uno con el brazo inútil de por vida y una inflamación de sus partes que por momentos se iba poniendo negra y otro con un pie que difícilmente podría apoyar en el suelo en muchos meses aún en el poco probable caso de que las heridas en la cara y manos producidas por la zarza no se gangrenaran en unos días Tomás estaba a punto de desmayarse al ver los cadáveres y la sangre. Domingo ahora sí lloraba a moco tendido esperando su final.

No llores más y di quién te envió y quién te paso la información. Que donde caben cuatro caben cinco –le amenazo seriamente Jayme

Domingo se puso en pie como pudo y sonando los mocos –el trato vino de Calatayud, eran dos y creo que judíos Me ofrecieron cincuenta libras y me explicaron el plan que era muy sencillo. Matar al sujeto que ellos me indicaran en la puerta de Daroca y llevarlo a la puerta de la iglesia de Carinnyana. Lo de colocarlo en cruz fue idea mía

Pero algo más sabrás tú eres hombre con información y no te tiras a la aventura sin saber con quién te juegas los cuartos y en este caso la vida. O te crees que somos tontos ¿eh?

En las conversaciones salió a relucir el nombre de Abendahuet muy conocido en Calatayud. Por eso sé de donde eran

No me creo que una persona conocida en la comunidad se atreva encargar un asesinato. Será una trampa

Vale, vale, los dos hermanos que nos acompañaban que se fueron a Daroca son los que nos hicieron el encargo y ayer precisamente vinieron a pagarnos la parte que aún faltaba. Os la han dado con queso y a esta hora vuestros amigos estarán muertos en algún ribazo

Joder, joder, como nos la han pegado

Ya se había hecho de día y continuaban sentados en el suelo, alejados un poco de los cadáveres Nadie tenía ganas de comenzar con los enterramientos, pero había que hacerlo.

Jayme que hacemos salimos una pareja hacia Mainar a ver si vienen estos o nos vamos todos a Carinnyana

Vamos a preparar las tumbas de estos cuatro y esperemos que mientras no se nos muera ninguno más. A mediodía si no ha llegado todavía Miguel y Johan saldremos en su busca. Dijo Jayme con un hilo de voz porque realmente estaban todos agotados. Recogieron piedras para marcar las tumbas y fabricaron cuatro cruces con ramas de carrasca. Luego poco a poco se fueron quedando dormidos menos Jayme que no les quitaba ojo a los dos reos y a los bandidos que seguían retorciéndose de dolor.


Miguel y Johan llegaron a la puerta Alta de Daroca en armonía con los dos hermanos que creian que nada tenían que ver con el asesinato. Al pasar por delante del guardia y a una señal de los Perdiguero los dos amigos fueron detenidos y llevados al cuerpo de guardia donde fueron interrogados. Los hermanos entraron sonrientes en la ciudad y solo después de pedir por Daniel Abenazar como veinte veces un guardia que parecía más benevolente accedió a ir al barrio judío a preguntar por él.

A Daniel le falto tiempo en presentarse en el cuerpo guardia, pero el jefe de la guardia ya se había marchado y hasta la mañana siguiente no se pudo lograr la liberación

Daniel los esperaba en la puerta con tres caballos para salir a galope hacia Carinnyana, pues ya se había corrido la voz de la salida de los bandoleros la noche de antes. Cuando estuvieron a la vista de la paridera empezaron a dar gritos de alegría hasta que fueron vistos por los compañeros que estaban terminando las tumbas.

Saltaron los tres de los caballos y se quedaron blancos al ver las tumbas, pero al reconocer a los seis amigos vivos retomaron los gritos de alegría. Jayme no les quitaba ojo a los reos, pero no podía disimular la alegría de ver a sus amigos con vida. Miguel y Johan lo abrazaron justo en el momento que rompía a llorar y así estuvieron un buen rato –no vamos a preguntar nada –les dijo Daniel –vayámonos cuanto antes de aquí y nos llevamos a los vivos y ya los atenderán allí. Cargaron a los dos heridos como buenamente pudieron en sus caballos y a los dos reos fuertemente atados y salieron a galope hacia Carinnyana


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