XII LA INVESTIGACIÓN
Clareaba la fría mañana cuando David Abenazar acompañado de su hija Carme, se presentó en la bodega donde fueron recibidos con alegría y respeto a partes iguales, ya que la figura del padre de Carme imponía mucho miramiento. Saludaron a todo el personal y mientras la hija iniciaba la conversación con las dos mujeres, el padre se dirigió a la tonelería a ver los resultados.
Nicholas, con la ayuda de Rodrigo, uno de los zagales, estaba en ese momento terminando un tonel y al ver entrar a Daniel dejo la tarea en manos del zagal y se acercó a saludarle
–Buenos días, Señor Abenazar
–Buenos días, tonelero, ¿qué tal va todo?
–Precisamente me estaba acordando de usted porque tengo unas ideas que le quería comentar porque esto vamos a tener que ampliarlo si queremos dar servicio a Barcelona. Solo para arreglar los toneles que vienen estropeados ya necesitamos un operario y para fabricar en cadena harían falta tres o cuatro.
–Mira Nicholas, hoy no sé si tendré tiempo de estudiar tu propuesta peor mañana seguro que estoy aquí y lo vemos.
No fue hasta media mañana que los enviados empezaron a llegar a la bodega. David decido esperar hasta que estuvieran los cuatro por si había información cruzada para no tener que repetir todo el proceso.
La última en llegar fue Andrea. Ya habían comido todos, pues Abenazar pidió al mesón que les trajeran lo que tuvieran para el día En la mesa grande todos reunidos dieron buena cuanta del cordero y de las manzanas asadas regadas, como no, por el vino seleccionado por Jayme
–Quiero insistir que necesitamos un experto para elaborar vinos a la altura de lo que nos piden
–Tranquilo Jayme en pocos días vamos a relanzar la bodega como se merece a la memoria de mi marido
Con la última manzana llego Andrea con unas ojeras hasta los pies. Carme le había reservado media paletilla del cordero de la que dio cuenta rápidamente junto con una jarra de vino y casi media hogaza de pan
–Descansa Andrea que ya estábamos preocupados
–Vaya aldeas que he conocido, ni los que hacen los “mapas” esos las han visitado
–Bueno, descansa y luego nos explicas. Vamos a liberar la mesa y empezamos, pero colocaros todos alrededor por si hay que comentar algo
–Empiezo yo –se adelantó Bartolomé –salimos mi mula y yo hacia Longares. Para entrar a la aldea me hice que iba un poco achispao y me puse a hablar con el guardia de la puerta de Valencia, pero no le saque nada. Por las calles ni perros había por lo que no pude hablar con nadie. A la salida hacia Alfamen me encontré con un labrador que volvía del campo. Lo pare un momento, pero no tenía muchas ganas de conversación, así que lo deje y me fui para Alfamen. Allí peor todavía toda la población es mora y no les pude sacar nada en claro, por lo que me volví para Longares a ver si ya de parte tarde me encontraba con más gente o por lo menos con el mesón o la cantina abiertos. Ni lo uno, ni lo otro, así que sin ninguna información salí de la aldea y al lado de las balsas en una caseta medio hundida pude desaparejar la mula y echarnos a dormir para al día siguiente salir hacia Muel donde tampoco encontré información y eso que pregunte por Martín el moro que es el alfarero que trae las vasijas aquí Como no conseguía entablar conversación con nadie me acerque hasta Mezalocha que dista una legua de Muel y allí al menos me entere de que iban dos buhoneros tratando de vender un caballo. Pero nadie me dio más razón de ellos. En Mozota y en Maria de Huerba nadie sabía nada. En Cadrete con toda población mora como Alfamen ni hablar conmigo quisieron.
Fue en la entrada a Zaragoza cuando volví a tener noticias del caballo que podría ser el de Yesolot por lo que fui hasta el río y en la zona del antiguo puerto pregunte. Me dijeron que hacía dos días que habían vendido el caballo y los quincalleros habían desaparecido. De regreso a Carinnyana volví a entrar en Longares, pero nadie sabía nada.
–Con el caballo vendido y en una ciudad tan grande difícil será seguir la pista. Ya lo podemos dar por perdido –apostillo Jayme
–Lo que menos importa es el caballo. Que me hace mucho duelo, pero es lo de menos. Lo importante es saber quién está detrás de todo esto
Johan tomó la palabra –Pues a mí aún me ha ido peor. En Almonacid me trataron muy bien, pero no tenían ni idea de que Joaquim había muerto y eso que allí hay muchos judíos y en Alpartir me miraban como algo extraño. No deben estar acostumbrados a ver a forasteros. En La Almunia sospecharon de mí por unos robos en las fincas y casi acabo en prisión A Ricla ya ni me acerque por miedo a acabar en la cárcel Yendo hacia Epila encontré unos campesinos muy amables que me contaron de una gente que buscaba voluntarios para un trabajo especial. En Calatorao me confirmaron que el trabajo especial era en la cantera de piedra. Aun me acerque hasta Epila, pero sin convencimiento y allí me contaron de los robos que hay por toda la ribera, pero del homicidio nada ni un rumor. A la vuelta entré en Cosuenda donde sí que hay rumores de todas clases y dan nombres y todo. Según dicen los hermanos d´Alava están detrás de todo esto, pero no se mancharan las manos. Nada que no supiéramos
–El que ha preparado toda esta emboscada quiere que creamos que los culpables son los hermanos y así acabar con las dos casas a la vez – apostillo Jayme
–No sé si será tan listo o lo de los hermanos le ha caído de rebote –intervino Johan
A continuación hablo Miguel –Mi primera parada fue Torralbiella de donde es el gaitero que viene a Carinnyana siempre que hay alguna celebración Allí están preparando los campos para la siembra y ni se había enterado de la muerte. Seguido pase Mainar, Villarreal y Villadoz. En estas tres aldeas no encontré apenas gente por la calle y la poca gente que había al acercarme yo se metían en sus casas. Con tan poca colaboración en la ribera de la Huerba decidí entrar directamente a Daroca. En la parte baja de la ciudad tengo una conocida que trabaja en un mesón cerca del río. Donde estuvimos con Jayme cuando nos robaron la maroma, y allí en esa zona de gente de mal vivir sí que parecía que sabían algo, pero no soltaba prenda ni dios. Decidí invertir parte de los diez sueldos para ver si alguien cantaba. Según parece, la orden salió de Daroca, pero los ejecutores salieron de la ribera de la Huerba.
–Ya tenemos algo, bueno, tenemos un nuevo problema, porque aunque cojamos a los culpables a ver como le digo yo a mi hija, que la culpa es mía.
–No adelantemos, a ve si tiene algo que ver con la iglesia –Volvió a apostillar Jayme
Andrea, que ya se había recuperado de la andada, tomo la jarra de vino y después de un buen trago –A ver, yo salí por carratosos con poca idea de lo que tenía que hacer ni preguntar. Eso sí, en Tosos me trataron fenomenal aun sin saber quién era ni a que iba allí En cuanto les dije que era de Carinnyana no me falto de nada. Sabían que había un caballo en venta por la ribera, que debe ser el que ha dicho Bartolo. En Villanueva la misma información y de allí me pase a Aguilón, que vaya andada para nada, eso si comida y bebida no me falto, pero ni idea de la muerte ni del caballo. Como subir hasta Herrera me daba pereza, me cruce el Huerba hacia Aladrén, donde parecía que algo se sabía, pero nadie se fue de la lengua. Después me acerque a Luco de la Huerba y allí notaba que estaba cerca, ya que sus escasos habitantes no paraban de adularme como si escondieran algo por lo que hice noche en el monte, muerta de frío, y de madrugada recorrí la aldea sin ser vista y creo que están allí o el autor o algún cómplice, pero para eso tendrá que ir usted con las autoridades y sacar a todos los aldeanos a la calle. Yo después de ver esto me vine para Carinnyana pasando por el Alcañicejo para ver si podía sacar algo más, pero las relaciones entre las dos aldeas no son buenas por culpa del señor González de Lucio.
–Bueno recapitulemos. Estamos todos sanos y salvos que es importante –Comenzó diciendo Daniel, Rápidamente fue interrumpido por Johan –Sanos sí, pero a mí me robaron hasta el talego al pasar por Calatorao de vuelta a casa y el pagaré porque lo estruje y como no sabían leer lo dejaron. A punto estuve de comérmelo, pero tampoco me dio tiempo
Intervino Andrea animada por el vino y las ganas de estar con gente conocida que tenía –pues a mí directamente me atacaron y gracias al rodillazo en los huevos me pude librar y desarmar al atacante. Me hice con el puñal que aquí lo tengo –y echo un puñal encima de la mesa que dejo a Jayme mudo y blanco como la leche. El resto de asistentes se dio cuneta del pequeño vahído y preguntaron que le estaba pasando. Una vez recuperado les explico
–Ese, ese puñal. Ese puñal es igual que el que tenía Joaquim clavado en el corazón, son idénticos. Yo lo vi relucir a la luz de la luna y son el mismo
–Vamos a calmarnos, esto puede ser muy interesante, Andrea supongo que no te importara dejarme el puñalet
–No, claro que no, quédeselo para lo que necesite
–Te lo devolveré en cuanto haga una comprobación, además te debo una buena cantidad de dinero que no me olvido que somos judíos pero legales
–¿Qué piensa hace con el puñal? –le pregunto Jayme que ya le había vuelto el color –ya le digo yo que es idéntico, no hace falta pedir el original
–Y ¿dónde exactamente te ataco el sinvergüenza?
–En Alcañicejo en la pared de la iglesia, pero no nos vio nadie y allí al lado de la puerta lo dejé retorciéndose de dolor
–Ir a preguntar directamente no servirá de nada, nadie va a decir “si yo soy al que una mujer le dio un rodillazo en los huevos”
–No, pero ya sabemos por donde empezar. Primero fue una mujer, pues ahora irán dos hombres que se os ve en la cara verdad Johan, verdad Bartolo. Mañana al hacer de día vais allí y los pocos vecinos que hay los interrogáis uno por uno sin hacer mucho ruido habrá que ir casa por casa
–Qué nivel podemos emplear.
–El que haga falta Bartolo, todo que sea legal y un poco más de presión Si hace falta vamos más gente con vosotros, aunque sea para avisar si pasa algo –Le dijo Jayme
–No tranquilos en dos o tres días estamos de vuelta sin un rasguño
--Tomar esto hace hablar a un mudo –y Daniel les lanzo dos bolsas de monedas
Concluida la reunión, Daniel volvió a la tonelería para concretar que necesitaba el carpintero y que básicamente era más gente y más gente eran más salarios, o sea más gastos.
–Nicholas, vamos a hacer una cosa: contrata tú a la gente que necesites, pero que no sea a tu hermano Domingo porque te lleva por muy mal camino. Yo te recomiendo gente joven, quédate fijo a Rodrigo y a Andrea, su madre, que le vendría bien aprender un oficio que todavía es joven. Bueno tú verás
–Alguno tengo pensado
–Dos meses tienes de plazo para poner esto en marcha. Lo que necesites se lo pides a Jayme
–Vale, es tiempo suficiente y no se preocupe que mi hermano no pisara esta bodega
Daniel reunió a las dos mujeres que se habían hecho cargo del día a día en la bodega
–Quiero insistir en cumplir el compromiso con la colegiata de Daroca, que es el compromiso con el rey y sobre todo con la reina Sibila. Los envíos a Bilbao y Barcelona los vamos a enfocar de otra manera porque mientras que las iglesias nos exigen un determinado vino para celebrar. En Bilbao les gusta un tinto algo dulce y a Barcelona podemos enviar más variedad de tinto o blanco o lo que haya disponible en ese momento. Si necesitan comprar vino de otras bodegas, apalabren el precio y las cantidades y luego me pasan el presupuesto. Yo no voy a ir por las bodegas negociando que yo de vinos no entiendo, yo entiendo de negocios
Tomo la palabra María –Entienda la responsabilidad que va a recaer en nosotras que no somos entendidas en vinos y si mandamos un pedido a Barcelona y se pone malo y hay que tirarlo.
–Para eso hay lo que allí llaman asegurar el envío Que consiste en pagar una pequeña cantidad y si el vino lo roban o se estropean los toneles nos pagan el coste del envío y de la mercancía. Es caro, pero lo negociaré con los distribuidores y algún conocido mío de Barcelona que se dedica a eso pero con los barcos
–¿De verdad me quiere decir que si se nos pone el vino malo al llegar allí nos abonan el valor de la mercancía?
–Si más o menos así es. Y sobre la elaboración, si han llevado la cosecha completa y ya tienen el vino nuevo, qué problema hay. Si un trujal sale regular, pues otro saldrá mejor. De momento no quiero meter más gente en la bodega lo dejo todo a vuestra buena mano y al paladar de Jayme
–Mi marido es buen elaborador, pero luego todos vinos le gustan, gracias que no es así con las mujeres
– Bueno, si necesitan algo, como tienen muy buena relación con mi hija, ya saben a quién pedírselo. Y si encuentran chicas jóvenes que quieran seguir con el negocio de la bisutería solo tienen que decirlo y lo ponemos en marcha que no ha caído en el olvido
Johan y Bartolomé salieron de Carinnyana de noche oscuro y al salir el sol ya estaban a media legua del santo. Fueron directamente a la iglesia para poder contactar con alguna autoridad de la aldea y así darle un aire de legalidad a la intervención que habían preparado por el camino.
Casualmente, la primera persona que se encontraron en la misma puerta de la iglesia se identificó como el jurado de Alcañicejo.
–Hombre, pues con usted queríamos hablar. Mire queremos identificar aún vecino del lugar que nos puede ser útil en un caso que estamos explorando. Naturalmente, la ayuda no será gratis –Bartolo disimuladamente le puso unas monedas en su mano. El jurado las apretó fuerte y rápidamente reacciono –Voy a dar unas voces para que acudan todos los hombres de la aldea y en un momento los tienen aquí para lo que manden.
A las voces del jurado fueron apareciendo los pocos vecinos que tenía el poblado y ninguno se parecía a la poca información que les había dado Andrea.
–¿Aquí están todos?
–No que todavía falta Domingo el pastor mira por ahí viene –les dijo el jurado señalando a un paisano que se acercaba garriancho y agarrándose sus partes que se notaban bastante inflamadas.
–Este es seguro. Gracias a todos ya se pueden ir –Les dijo Bartolo lanzándoles la bolsa de monedas – ¡y esto por las molestias! El más cercano recogió la bolsa al aire y empezó el reparto entre todos mientras Johan ya tenía al garriancho cogido del cuello
–Que le ha pasado, parece que no anda muy suelto
–Hace unos diez días estuve en Calamocha vendiendo corderos y estuve con mujeres busconas y ahora mire
–No será que lo intento con una mujer brava y le dio ahí
–No, no esto es de Calamocha
–Y el puñal que llevaba –le apretó un poco más, Johan, que no era un hombre de mucha paciencia
–¿Se refiere al puñal que me robaron hace tres días?
–Si a ese –le contesto Bartolo sonriendo –al que le “robaron”
–Ese puñalet también lo compré en Calamocha, pregunten al cuchillero que me conoce de hace años
Johan lo soltó y el hombre casi cae al suelo. Se recompuso como pudo y salió corriendo calle abajo, sin mirar atrás, donde sus paisanos continuaban con el reparto de las monedas
Por poco llegaron a entrar en la aldea antes de que los guardias cerraran las puertas como cada noche y no se vieran en el lío de tener que saltar la muralla. Al salir al sol se presentaron en la bodega y como Abenazar aún no había llegado estuvieron mirando el trabajo del tonelero
–Quién te ha visto y quien te ve Nicholas con lo que ha gustado a ti la cama y la poca gana de trabajar que tenías y mira ahora. Lo que hace el dormir caliente.
–Busco aprendices fuertes y con ganas por si os interesa, ah... y bien pagados
–A nosotros nos coge mayores, pero se agradece que te acuerdes de nosotros
–Y chicas de aprendizas cogerías a una, por poco salario, pero para aprender bien el oficio. Por la comida y poco más
–Pues la verdad no lo había pensado, pero si tengo al zagal lo mismo será que haya alguna zagala
–Pues ya hablaremos –Johan corto la conversación porque Daniel acababa de entrar y tenían mucho que contarle
–Vamos a la oficina y allí hablamos los cuatro. No quiero que nos vean mucho, reunidos que la gente es muy mal pensada –entraron en la oficina donde cada día había menos sitio, ya que el orden que tenían Joaquim ya lo había desorganizado Jayme totalmente
–Hay una información muy buena el puñal que mato a Joaquim se hizo en Calamocha, concretamente lo vendió Pascual Martín “el cuchillero”
–Vaya, casualmente con ese tengo tratos yo. Todos los años le hago uno o dos pedidos grandes para vender por el norte
–En cuanto la autoridad me dé el original nos vamos para Calamocha, Jayme tú me acompañaras. Si era testaferro de mi yerno igual podrás ser mío. Mañana te pasas por casa con María
–Vale lo que sea por coger a los culpables
Después de comer, María y su marido se acercaron a casa de los Yesolot donde Carme, que estaba descansando enseguida, se puso a su disposición y les saco rosquillas y una bebida caliente que a Jayme le encanto. Estuvieron un buen rato hablando de lo que había por la aldea hasta que Carme se levantó
–Jayme desnúdate –a Jayme casi se le cae la taza –venga desnúdate no seas ahora remilgao. Trae aquí ese pellote raído que llevas. No temas te lo lavaremos y te lo guardas para otra ocasión
–Pero, pero que es esto. Aquí delante de ti y del servicio
–Por las chicas no te preocupes no van a decir ni pío y por tu mujer y por mí menos todavía Te vamos a vestir como corresponde a un hombre del mundo de los negocios. Con tu camisa, tu jubón y tu jaqueta por si tienes frío. Ya no van a ser el agricultor que se tostaba al sol –a una señal de Carme las dos chicas le ayudaron a quitarse la ropa. Lo dejaron totalmente desnudo y lo vistieron con las ropas nuevas y de calidad.
Jayme no se sentía seguro siendo tan manoseado y María que se daba cuenta no paraba de reír al verlo tan apurado
–Marido me estoy dando cuenta que donde menos pelo tienes de todo el cuerpo es en la cabeza
Una vez vestido y pasado el mal trago de estar en cueros delante de cuatro mujeres Carme le “ordeno” ahora siéntate en ese sillón y déjate hacer. Mientras una de las dos sirvientas le hacía la manicura en las encallecidas manos la otra le recortaba la barba y le peinaba los pocos pelos que le quedaban en la cabeza
–Ay maridito qué manitas más suaves se te van a poner. Si pareces un caballero de la ciudad
–Cortarle más el pelo y dejárselo más igualado. No te va a conocer ni tu suegra cuando salgas de aquí.
Pascuala se enteró casi por casualidad del viaje de Jayme a Calamocha y no lo dudo no un momento y se presentó en su casa con las ideas muy claras –Jayme mi marido era de Calamocha y yo conozco a casi toda la aldea, voy con vosotros
–Pero y las obras ¿es que te han dado fiesta?
–Para esto sabes que sí, que Miguel me dará lo que le pida menos dinero. Para eso somos cuñados y además eres su mejor amigo
–De acuerdo, sabes montar a caballo
–Eso ni se pregunta si he montado en mula en caballo más fácil será o no
–Yo creo que no, que es muy diferente, pero si te atreves te prepararemos un caballo bueno.
David Abenazar recupero el puñalet por medio del jurado Ramón Guillem y al día siguiente partieron hacia Calamocha, pero pasando primero por Daroca donde algunos negocios le esperaban desde hacía días para su firma. A Jayme y a Pascuala los acomodo en la planta de arriba de su inmensa casa que era a la vez centro de reunión de la aljama y vivienda particular de los Abenazar. Como no tenían nada que hacer en toda la tarde decidieron salir a curiosear por la ciudad y visitar los Sagrados Corporales y Jayme chafardeara a ver si de verdad utilizaban su vino para celebrar la misa o se lo bebían los clérigos en la sacristía.
Al salir de la iglesia de Santa María, ahora llamada Colegiata, Pascuala se quedó parada en la misma puerta y se puso blanca como una pared, agarro a Jayme del brazo y sin poder decir una palabra lo volvió a meter a la iglesia
–¿Qué pasa Pascuala?, ¿qué has visto? Estás blanca como si hubieras visto un fantasma
–Pues eso, que he visto un fantasma –acertó a decir, pues no le salían las palabras
–¿Que es lo que has visto?
–He visto... he visto a mi cuñado, al marido de mi hermana Marta
–¡Que has visto! ¿Qué? Pero no desapareció cuando la peste espera que lo voy a buscar...
–Ni se te ocurra. Vayámonos a casa de David sin que nos vea y si acaso preguntamos allí si lo conocen
–Pero es el marido de tu hermana
–Sí, pero ahora Marta está feliz junto a Nicholas y yo no soy quién para cambiarle la vida. A la vuelta se lo contaré y que ella decida. Y además igual está de paso y ni siquiera vive aquí
–Será mejor volver a casa de los Abenazar que además mañana nos espera un día largo
En casa de David preguntaron al servicio si conocían al sujeto, pero nadie del servicio supo darles información válida por lo que decidieron dejar pasar el incidente para más adelante
Temprano salieron en dirección a Calamocha de la que distaban seis leguas que se les hicieron cortas a pesar de que el culo de Pascuala ya empezaba a odiar a los caballos.
Antes de entrar en la aldea hicieron un alto y Pascuala se ofreció a encabezar al grupo para ir directamente a la cuchillería sin llamar mucho la atención de los paisanos.
La cuchillería de Pascual Martín estaba en una callejuela cerca de la plaza del mercado y a esa hora estaba prácticamente llena de clientes y mirones que venían de las aldeas a ver las obras de arte que este pequeño cuchillero era capaz de hacer. Tras un pequeño mostrador una mujer atendía a la clientela mientras en la trastienda Pascual afilaba y montaba cuchillos y empuñadura finamente trabajados.
Al entrar los tres visitantes a la cuchillería la mujer se quedó impresionada y sin mediar palabra dejo al resto de clientes y fue a la trastienda en busca de su marido. Volvió al momento –Ahora les atenderá mi marido –fueron sus únicas palabras y siguió con sus clientes
Salió Pascual con cara de pocos amigos, pero reconoció a David y le cambio el genio. –Buenos días, señor Abenazar ¿a qué debo su visita? ¿Hay algo que no va bien?
–No, no Pascual los pedidos van bien y el género se va vendiendo. Esto es otra cosa – y le echo el puñalet encima del pequeño mostrador
El cuchillero se quedó mudo y un buen rato estuvo con el puñal en sus manos –¿Dónde lo han encontrado?
–Díganoslo usted
–Este puñal se lo vendí a un pastor de una aldea de la Huerba
–Pues no –dijo Jayme echando el otro puñal encima del mostrador –el del pastor de Alcañicejo es este
–Será mejor que entremos al taller donde no nos oiga nadie.
El “taller” no era más grande que la tienda donde su mujer continuaba atendiendo clientes y al estar lleno de cacharros a duras penas cabían los cuatro
–Yo me quedo fuera par que nadie moleste – dijo Pascuala
Una vez dentro Jayme que no había cambiado de carácter a pesar de las ropas nuevas que lo hacían parecer un caballero, cogió suavemente del cuello al cuchillero –¿A quién le vendiste el puñal? Y no me digas que al pastor que nada tiene que ver en esto.
–Vinieron dos hombres que yo no había visto nunca, de Calamocha no son seguro.
–y ¿cómo eran? ¿Altos? ¿Gordos? ¿Feos? Vamos descríbalos ¿cómo vestían? –mientras Jayme iba apretando el cuello del cuchillero “sutilmente”, ya que para algo era un caballero.
–Vale, vale ahgg soltadme y hablamos
–Habla de una vez y no quieras hacerte el interesante
–Está bien. Eran dos. Uno más alto que vosotros, mucho más alto con barba descuidada. Y las manos muy pequeñas con relación a los brazos. Me fijé porque el cuchillo en su manos parecía más grande
–¿Quieres decir manos de mujer? –le pregunto Pascuala
–Si eso manos de mujer y cuerpo de leñador
–¿Y el otro? –Jayme apretó un poco ms el cuello enrojecido del cuchillero
–El otro como usted –señalando a Jayme –pero calvo, completamente clavo
–¿Y seguro que no son de aquí? Le grito Pascuala –pues entonces de ¿dónde son?, ¿dónde viven? ¿De qué hablaron mientras estuvieron aquí?
–Vamos canta o le pegamos fuego a esto contigo dentro. Si no habla átalo a la silla que voy por una tea y acabamos aquí
–Solo sé que el alto debía ser el jefe. Él llevaba la bolsa del dinero y el otro a todo le decía que sí. De Calamocha no son, estoy seguro
–Dejarlo, vamos a hacer una visita a unos conocidos míos
Jayme soltó al cuchillero. Salieron rápidamente de la tienda sin mediar palabra hasta estar en un lugar seguro
–Vamos a visitar a los hermanos de mi marido hace muchos años que no les veo espero que estén vivos
Los cuñados de Pascuala se desvivieron en atenciones a pesar del tiempo que llevaban sin verse. Pascuala fue al grano –hemos venido buscando a dos hombres. Uno destaca por sus manos de chico y otro por la calva completa-
–Domingo manoschicas y su compadre el calvo. Siempre van juntos. Son tratantes de ganado y de lo que surja –Le aclaro rápidamente su cuñado
–Y ¿dónde viven? ¿Aquí?
–Aquí tienen unos pajares arrendados, pero siempre están de paso. Ayer mismo los vi salir de la aldea en dirección a Daroca. En Luco también tienen pajares en arriendo. Mueven mucho cereal por toda la zona
–Muchas gracias cuñado y me alegro de ver que estéis tan bien.
Daniel les dejo una buena bolsa de monedas de propina y salieron camino de las afueras de la aldea.
–Encontrarlos no va a ser fácil y apresarlos mucho menos. Volvamos a Carinnyana y prepararemos un plan…
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